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Historia

María Elena Cantarero, una historia de abnegación y esfuerzo

Maria Centero

Originaria de la finca el Refugio, ubicada al occidente de San Salvador, y la tercera de ocho hijos, María Elena Cantarero llega a New York, Estados Unidos, en 1979, luego de realizar una arriesgada aventura desde su país natal El Salvador Centro América.

María Elena es hija de mujer emprendedora, Ercilia Cantarero, quien superó las barreras del analfabetismo, para desarrollar su negocio, una tienda de granos básicos, anclada en el corazón de la Finca el Porvenir, en la que había de todo un poco.

Con sólo 19 años de edad, se radica en Brighton Beach, New York, con una maleta de sueños por cumplir, con la esperanza de poder ayudar a su madre, cinco hijos y dos hermanos.

Un día después de su llegada a New York, comienza a trabajar en casa de la familia Falack, quienes dotados de un enorme corazón ayudaron a María Elena a obtener su residencia en este país de las barras y las estrellas.

Tras la muerte de sus padres, viaja a El Salvador a ver a sus hijos y hermanos, para traerse a sus hijos, en 1988, quienes tuvieron la posibilidad de estudiar y seguir adelante con sus vidas, en esta nación llena de posibilidades, pero también de dificultades.

En esa época, para posibilitar la formación de sus hijos, María Elena se desempeñaba en tres trabajos. Resultado de la abnegación y esfuerzo por sus hijos, Ronald Armando, su hijo mayor hizo carrera en la army, y, Cecilia Margarita, su segunda hija, se hizo enfermera. Sus demás hijos viven en armonía con sus familias.

Fruto de ese admirable y sacrificado esfuerzo, María Elena pudo dar el estudio a Mario Alfredo, penúltimo de los hermanos, quien ahora es un profesional de las comunicaciones, en El Salvador, y laureado por la Asamblea Legislativa por su aporte al periodismo de opinión, en 1998.

Con las oportunidades que dio el presidente Ronald Reagan, al posibilitar el derecho de igualdad a los inmigrantes, en 1997, María Elena cumplió otro de sus sueños: la compra de su casa.

Como parte de su herencia emprendedora, María Elena, en 1999, establece un restaurante de comida mexicana, en la pequeña Rusia. Luego de superar las dificultades que impone el riesgo de crear una nueva empresa, “Tacos el Rey” se constituye en una referente de la comida mexicana en New York, por su fina atención y la calidad de sus platillos.

Con toda una familia en crecimiento todavía (cinco hijos, nueve nietos y tres bisnietos), María Elena Cantarero sigue construyendo sueños, con esfuerzo y dedicación, porque visualiza a todos los miembros de la familia como hombres y mujeres de bien, que aporten al desarrollo de esta gran nación y que satisfaga el paladar de los clientes, con una comida exquisita, con altos estándares de calidad.